Cargando contenido...
Instagram, TikTok, LinkedIn y otras plataformas pueden ayudarte, pero no deberían ser el único lugar donde existe tu trabajo, tu marca o tu proyecto.

Hoy mucha gente empieza mostrando lo que hace en Instagram, TikTok, LinkedIn o YouTube. Eso está bien. Las plataformas pueden abrir puertas.
El problema aparece cuando todo tu trabajo, tu audiencia, tus contactos y tus oportunidades viven en un solo lugar.
Una cuenta se puede caer. Un algoritmo puede cambiar. Una publicación puede no llegarle a nadie. Una plataforma puede dejar de mostrarte.
No hace falta abandonar las redes. Sería raro hacerlo. Lo importante es entender qué rol cumple cada una.
Una plataforma puede darte alcance, pero no siempre te da control.
Puede ayudarte a que te descubran, pero no debería ser el único archivo de lo que sabés hacer.
Podés usar Instagram para mostrar procesos, LinkedIn para contar aprendizajes y una página simple para ordenar tus proyectos.
No necesitás una web enorme. Necesitás un lugar claro donde alguien pueda entender quién sos, qué hacés y por qué confiar.
Si mañana perdieras tu cuenta principal, ¿alguien podría seguir viendo lo que sabés hacer?
Si la respuesta es no, no estás construyendo una presencia digital. Estás alquilando una vidriera.