Nos contás qué hacés, qué querés mejorar y dónde aparece la dificultad. Con ese contexto definimos una prioridad y la forma más razonable de resolverla.
En cada momento sabés qué decidimos juntos y qué resultado deja.
Nos contás cómo funciona tu negocio, qué ya tenés y dónde aparece el problema. Revisamos juntos qué conviene atender primero.
Resultado
Una prioridad clara y el contexto necesario para avanzar.
Compartimos una recomendación y la revisamos con vos antes de empezar. Detallamos alcance, colaboración, tiempos e inversión.
Resultado
Alcance, responsabilidades, plazo y presupuesto definidos.
Construimos la solución y mostramos avances para validar contenido y decisiones. De tu lado necesitamos los materiales y revisiones definidos.
Resultado
La solución revisada, publicada y en marcha.
Si hace falta continuidad, acordamos qué se mantiene al día, qué ajustes están incluidos y cómo se conversa una mejora nueva.
Resultado
Un marco mensual opcional, con tareas y límites claros.
La propuesta distingue la puesta en marcha, el seguimiento opcional y las ampliaciones que puedan aparecer después.
Es lo que hace falta para resolver la prioridad acordada y dejarla funcionando: por ejemplo una web, un catálogo, contenido o una tienda.
Sirve para mantener la web, el contenido o el catálogo al día y resolver ajustes habituales.
Una sección nueva, un cambio grande o un servicio distinto se conversa y se presupuesta por separado.