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Una lista de habilidades deja preguntas abiertas: en qué situación las usaste, qué parte hiciste vos y qué quedó resuelto. Un ejemplo concreto permite responderlas y ayuda a quien lo lee a reconocer si tu trabajo se relaciona con lo que necesita.
Podés partir de un encargo, un proyecto propio o un ejercicio. En cada caso, indicá de qué tipo de trabajo se trata y qué material tenés permiso para mostrar.
Elegí una decisión que valga la pena explicar
No hace falta contar cada paso. Buscá una situación que pueda entenderse sin conocer tus herramientas: información difícil de encontrar, un proceso confuso o una pieza que necesitaba comunicar algo preciso.
Después elegí una decisión tuya y el motivo. “Cambié el orden de los datos para que el horario se encontrara antes de consultar” explica más que “mejoré la experiencia”, porque permite mirar la pieza y revisar esa decisión.
Armá una ficha breve
- Situación: qué necesitaba entender o hacer la persona.
- Tu participación: qué parte hiciste y con quién trabajaste, si corresponde.
- Decisión: qué cambiaste y por qué.
- Resultado: qué quedó construido, escrito u organizado.
- Comprobación y límite: qué revisaste y qué todavía no sabés.
Acompañá la ficha con una imagen, un archivo o un enlace que permita ver el trabajo. Si mostrás un antes y después, usá recortes comparables y explicá qué debe mirar la persona.
Un ejemplo de cómo podría quedar
Ejercicio ilustrativo: preparaste una página para un taller ficticio de cerámica. La información original estaba repartida en varios textos. Tu tarea fue reunir destinatarios, duración, materiales y forma de consultar.
Organicé la ficha del taller y diseñé una versión para celular. Ubiqué duración y materiales junto a la descripción para que se pudieran comparar antes de consultar. Revisé que esos datos fueran legibles y que el enlace de contacto abriera el destino previsto. Es una práctica personal; no hay inscripciones ni resultados comerciales medidos.
La ficha cuenta una intervención y permite comprobarla. Si otra persona participó en el diseño o el texto, añadí su aporte con el permiso correspondiente.
Revisá las afirmaciones antes de compartir
Separá lo construido de su efecto. Tener un formulario funcionando no demuestra que llegaron consultas; recibir consultas tampoco demuestra ventas. Usá cifras sólo cuando tengas fuente, período y permiso para publicarlas.
Si faltan esos datos, podés mostrar el resultado del trabajo y la revisión que sí hiciste. También podés explicar qué comprobarías después, dejando claro que sigue pendiente.
Probá escribir hoy una ficha de un trabajo que ya tengas. Para reunir varias muestras, seguí el checklist de portfolio. Si todavía te cuesta describir a quién ayuda tu propuesta, retomá las preguntas para definir una idea.



