Te piden precios por Instagram, mandás fotos por WhatsApp y cada compra empieza con las mismas preguntas. Querés ordenar ese recorrido, pero no sabés si necesitás un catálogo o una tienda online.
La decisión depende de qué puede resolver el cliente por su cuenta y qué necesita confirmar con vos. Un catálogo puede alcanzar para explicar productos y preparar una consulta. Una tienda suma un recorrido para registrar pedidos, definir entrega y gestionar el pago.

